Esta mañana de domingo de cielo
nublado aquí, en Asturias, he ido a dar una vuelta con mi hija. Es muy agradable
pasear cuando el cielo está gris y hay una suave brisa
Fui a caminar un poco por el campo
cerca de mi casa ya que caminar despeja la mente. Cuando volvía ya a casa,
observé como una señora mayor, como de unos ochenta años largos, estaba
esperando a alguien en su portal, miraba de derecha a izquierda. A su lado
tenía una bolsa de basura, pequeña, de color verde. Ella miraba intranquila
mientras se sostenía con un bastón de color cerezo y parecía o me daba la
sensación a mí, que no tenía mucha fuerza para sostenerse.
Cuando pasé a su lado noté que me observaba y levanté la vista para
mirarla, enseguida nos cruzamos la mirada y ella me preguntó si iba a
volver a pasar por allí, yo le contesté que no secamente y continué caminando
mientras pensaba en lo que me acababa de decir, entonces pensé rápidamente que
a lo mejor quería que le tirase la bolsa de basura y volví, se lo pregunté y
me contestó que sí, dándome después las gracias.
Me marché con la bolsa mientras
pensaba en ella y en su pregunta y fue entonces cuando me di cuenta de que
seguramente querría algo más, por eso me había preguntado en un principio si
iba a volver a pasar por allí, así que me di la vuelta y volví de nuevo a
caminar hacia ella.
Yo- ¿necesita que le traiga algo?
Mujer - Si gracias (exclamó con sorpresa y gratitud), ¿Podrías ir
a comprar una barra de pan pequeña?
Yo asentí con la cabeza, le sonreí y
ella bajo la mirada hacia sus brazos, fue entonces cuando observé sus manos
ancianas que agarraban un papel de libreta (de esas de hojas cuadriculadas de
toda la vida), donde tenía envueltas unas monedas. Después de dármelas, me fui
caminando a la panadería mientras pensaba en sus manos, y como seguramente
aquella señora cuidó a sus hijos, cocinó y trabajó con ellas y como ahora esas
manos que un día fueron fuertes y rápidas hoy son débiles y frágiles.
Después de dejar la basura dentro
del contenedor, compré lo que quería aquella mujer.
Cuando volví me dio las gracias y me
miró a los ojos con gratitud, me preguntó cómo se llamaba la niña y me dio una
moneda, yo intenté por tres veces devolvérsela, pero la apretó contra mi puño
mientras me decía que era para que le comprase unas galletas a la niña y me contó que ella tenía tres hijas.
Me marché con esa sensación entre
pena y cariño que me producen algunas personas mayores y pensando en que si no
fuese porque de momento tengo que cuidar de mi hija que aún no va al cole, no
me importaría para nada dedicar unas cuentas horas diarias a ayudar a alguna
persona mayor. No querría más pago que poder escuchar sus vivencias para
reflexionar, abrir mi mente y poder trasladar a mi vida la moraleja de la suya.
Escuchar a los ancianos en este mundo de prisas es un gran tesoro que todos
deberíamos apreciar.
Esta fue una mañana de domingo donde
aquellas manos ancianas me hicieron reflexionar. He pensado en como algunos
hijos son capaces de abandonar a sus padres ya mayores, cuando muchos de estas
madres y estos padres han trabajado y dedicado sus vidas a cuidar y hacer mejor
la vida de sus hijos, olvidándose de vivir la suya.
Ahora cada vez que veo a la gente mayor miro sus manos y vuela mi mente.
Ojalá todos fuésemos conscientes de la fragilidad de nuestros mayores para hacerlos sentirse mejor.
ResponderEliminarXX
http://noestrivial.blogspot.com.es
No conocia tú blog y me encanta. Visita el mio y si te gusta y te apetece, nos seguimos.
ResponderEliminarhttp://solaanteelespejo.blogspot.com.es/
Gracias por visitar y seguir mi blog. Por supuesto te sigo encantada. Un beso.
ResponderEliminarhttp://solaanteelespejo.blogspot.com.es/
¡qué bien lo narras!me lo he imaginado todo paso a paso,me gusta como escribes.Volveré por aquí.
ResponderEliminarPrecioso post. Besitos, si quieres nos seguimos
ResponderEliminarHola Sonia, gracias por visitar y seguir mi blog. Estoy deseando ver tu proximo post. Besitos
ResponderEliminarufff tu post me ha emocionado , que bueno lo que has echo por esa señora, te sigo guapa
ResponderEliminarQue post tan bonito, me ha encantado!tienes nueva seguidora guapa!un besazo grande!
ResponderEliminarMe encanta esta entrada. Yo perdí a mis abuelos hace 6 años y el tema de los ancianos me sensibiliza mucho, creo que demasiado. Me gusta como escribes, en mi opinión lo haces muy bien. Un besito.
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